
Caminaban, marchaban, errantes, sin rumbo alguno, dirigidos por seres maléficos, llenos de intenciones personales; caminaban, marchaban, llenos de dolores, llenos de sufrimiento, llenos de angustia, dirigidos por seres con aires de dioses, sin embargo, aún caminaban, perturbados, soñadores, con ideas de cambio, caminaban por oscuros pasajes con paredes llenas de frases de revolución y lucha, pero aún así ellos consientes de sí mismos no se sentían capaces de generar ruido dentro de ellos para poder expresar su rabia y su disconformismo; caminaban, errantes, con hambre, con familias que alimentar y vestir, dirigidos por grotescos y bufones, dirigidos por el mercado, dirigidos por el individualismo y el hedonismo de unos cuantos seres bestiales con trajes de marca y relojes sofisticados. Caminaban, marchaban, al son de una sirena que los llamaba de vuelta a su castigo, a su pesar, a su sueño de salir adelante.
Nel.-
24/09/09
15:18